El arquitecto Sergio Corian se ha convertido en poco tiempo
en el creador de un fenómeno: el marketing para profesionales de la
arquitectura. Ayudar a sus colegas a generar trabajo e ingresos es la clave
de esta innovación.
Desde el comienzo del diálogo, el arquitecto Sergio Corian exhibe su
estilo sencillo y directo, como el que desarrolla en el libro en el que vuelca
sus ideas sobre cómo impulsar el desarrollo profesional a través
del marketing (“Marketing para arquitectos (o cómo generarse trabajo
aplicando el sentido común”). En charla con La Nueva Construcción,
relata sus inicios y los motivos que lo condujeron a mirar a la arquitectura
desde la perspectiva del mercado; una propuesta que ya ha logrado cambiar la
carrera de varios de sus colegas.
- ¿Cómo comenzó su relación
con el marketing?
- Descubrí esta disciplina luego de recibirme de arquitecto en 1989. En
realidad, mi relación con la construcción fue muy temprana, puesto
que soy hijo de un maestro mayor de obras, al que ayudé en su trabajo
desde mis 17 años. Siempre tuve una aptitud natural para nuclear gente
(era capitán del equipo de hockey de la Asociación Alemana), lo
que me ayudó a concretar con éxito ideas que parecían un
poco audaces.
Así, mi graduación me encontró diseñando afiches
con estilo naif que representaban el plano de ciudades. Con el auspicio de las
empresas locales, comencé con la localidad de Quilmes (donde vivo) y logré extender
la idea a 14 ciudades. El desarrollo de esta idea me llevó a aprender
el lenguaje de la publicidad, reuniéndome con gerentes de marketing de
grandes empresas para las que luego realicé acciones promocionales.
- La publicidad ya lo había atrapado
...
- Sí, y de tal modo que comencé a estudiar en la Escuela Argentina
de Negocios, y luego tuve mi propia agencia (Paisaje Urbano Publicidad), de la
que era gerente creativo.
“El concepto fundamental consiste en ver a la profesión como
un producto y tomar las acciones adecuadas para su promoción, que deben
incluir estrategias de imagen -tanto en lo personal como con respecto al mismo
estudio- y la diferencia respecto de otros en el mercado”.
- ¿Cuándo logró unir esta vocación
con la arquitectura?
- Mientras ocurría todo esto yo seguí ejerciendo mi profesión
de arquitecto, hasta que asistí al congreso de la UIA, de 1993, en Chicago.
Allí descubrí la relación entre ambas disciplinas, concurriendo
a los cinco seminarios de marketing para arquitectos que se incluía
en el programa.
En los Estados Unidos se considera a todas las actividades desde esta óptica,
aunque en nuestro país esto aparezca aún como algo disociado
de la formación de un profesional. Al darme cuenta de la importancia
de los conceptos que se exponían en los seminarios, los utilicé como
material inicial para desarrollar un método en el que logré combinar
mis conocimientos de publicidad a la tarea del arquitecto.
- ¿Cuáles fueron las etapas
hasta el presente?
- Comencé a transmitir estas ideas en octubre de 1994, en los cursos
de capacitación que dicté en diversos colegios profesionales
de arquitectos. Hasta 1996 trabajé con 1200 colegas en Argentina, Perú,
Bolivia y Uruguay. Además, diseñé y dicto los cursos de
marketing en el centro de actualización permanente de la FADU - UBA,
y actualmente estoy desarrollando cursos similares para la escuela ABM de decoración.
Durante el año pasado, también participé en el CP 67 Forum,
una interesante experiencia que se efectuó en Buenos Aires, Córdoba,
Rosario, Mendoza y Montevideo, con una asistencia aproximada de 1000 arquitectos
y prestigiosos panelistas en las distintas áreas temáticas.
- Pero aún no hemos hablado del libro...
- Sí, es verdad ... Desde la primera edición en noviembre de
1995, se han vendido 2800 ejemplares, lo que me alegra mucho pues es un libro
pensado para ayudar a generarse trabajo, con sólo aplicar el sentido
común. Evidentemente, los conceptos de marketing -que muchas veces aparecen
obviedades-, han resultado eficaces para la tarea de muchos de mis colegas,
y esa es mi mayor satisfacción.
- ¿Cómo resumiría las
ideas del libro?
- El concepto fundamental consiste en ver a la profesión como un producto,
que todos lo tienen, pero muchas veces no tienen en claro qué es lo
que deben vender. Por otra parte, el cliente nunca sabe cuál es el precio
de ese producto, y además no suelen tomarse en cuenta las acciones adecuadas
para la promoción, que deben incluir estrategias de imagen - tanto en
lo personal como en el mismo estudio - y la diferenciación respecto
de otros en el mercado.
EL MIEDO
- El problema que generalmente se presenta es el miedo del profesional, y
la vergüenza que le produce el hecho de ver su tarea como un producto.
El resto es la aplicación metódica del sentido común,
haciéndonos preguntas como: ¿quién necesita de mi producto?,
mediante las cuales iremos definiendo con mayor precisión las acciones
futuras.
-¿A qué tareas se dedica actualmente?
- En este momento desarrollo mi labor en la consultoría que dirijo,
desde la que asesoro a varios estudios profesionales, y acaba de editarse el
complemento del libro -que es un manual práctico de trabajo - destinado
a desarrollar el plan personalizado de marketing. La idea más reciente,
en la que vengo trabajando desde hace un tiempo, es un video que saldrá a
la venta en breve, en el cual
se expone el método en formato audiovisual, lo que lo hace sumamente
accesible y ameno.
Quizás el mejor modo de finalizar la entrevista sea una frase que,
casi al pasar, pronunció el propio Corian: “Lo mío es ganar
dinero ayudando a la gente a que haga lo mismo”