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DECÁLOGO PARA DESAPARECER COMO ARQUITECTORevista La Arquitectura
Menciono las conferencias y los libros no para hacer alarde de lo que hice
o lo que hago, sino para comentar que ya muchísimos profesionales utilizaron
lo que les transmití para cambiar la forma de hacer las cosas y, por sobre
todo, dejaron de esperar que “apareciera algún comitente” y
salieron, en forma planificada y concreta a buscar clientes. Hoy, luego de la experiencia vivida en esta especialidad que yo mismo me generé, y con la energía que me dan los resultados concretos de los profesionales y empresas en los que he influído de alguna manera, es que me animo a escribir este Decálogo para desaparecer como arquitectos, que puede tomarse como “los 10 puntos básicos para no conseguir encargos de trabajo”. 1/Crea que la peor crisis de todas es la que pasa la construcción. La crisis textil, agropecuaria, de salud, de seguridad, etc. no son tan importantes. Crea que cuando asuma el próximo ministro de economía, este se va a ocupar de que muchos potenciales cliente, empresas, comerciantes y profesionales exitosos se enteren que usted, con nombre y apellido y no “todos los arquitectos” es el profesional que necesitan ellos, y también este ministro les hará llegar a éstos una carta diciendo qué es lo que usted hace, las ventajas de contratarlo, sus números telefónicos y su e-mail, adjunto, por supuesto, a la carpeta de presentación de su estudio (también mandará a hacer carpetas de presentación acordes al nivel de trabajos y de clientes con los que usted “sueña”). 2/Insiste en que usted ya se capacitó, Ya hizo los dos o tres años de jardín de infantes, los 7 de la escuela primaria, los 5 de la secundaria, los 6, 7 u 8 años de la facultad y, encima un posgrado en Arquitectura Iberoamericana o Bioclimática (las cuestiones justas y concretas que necesita alquien que debe dar una nueva imagen a su empresa, dar tecnología a su industria, remodelar un baño, hacer una inversión en un desarrollo inmobiliario, o hacerse una casa en un countrie). No estudie más nada y no se capacite en las cuestiones que tienen que ver con las tendencias del mercado; si alguna vez lo hace sólo hágalo en lo que más le guste, y recuerde siempre que usted ingresó en arquitectura porque era una de las carreras que más salida laboral tenía y los arquitectos eran los profesionales mejor pagos. 3/Recuerde y mencione siempre cada uno de los años de la facultad,
en los que todos los días, todos los meses y todos los años tuvo
que ponerle vocación, energía, dinero, tiempo para la facultad,
tiempo para viajar hacia y desde ella, tiempo (sobre todo largas noches) para
hacer lo que vuestro “comitente virtual” requería. 4/Tenga claro que en la vida profesional el objetivo es “trabajar de
lo que estudié”, y que un objetivo no es algo concreto. En lo
que debería sentarse a pensar es en qué tiene para ofrecer, quienes
son aquellos que, no sólo lo necesitan, sino que pueden pagar por ello,
luego de darse cuenta que usted es la opción porque le ofrece ventajas
respecto de un montón que dicen que hacen “proyecto y dirección
de obras”. 5/No se asocie y crea que trabajar solo es mejor. Total, este mundo es lo suficientemente pequeño para abarcarlo con sus brazos y usted o su empresa es lo suficientemente fuerte para enfrentarlo. 6/No se especialice en ningún área de la arquitectura. Así, podrá tomar todo lo que venga. Tampoco piense de dónde puede venir (“No hay mal que dure cien años”, y “Dios proveerá”, podría ser
el “slogan” de su estudio si es que no desarrolló aún
su logo o imagen corporativa). Todos sabemos que los especialistas no ganan
un mango porque se dedican sólo a una cosa, y los que dicen que pueden
hacer de todo son los más creíbles y millonarios. Además,
crea que es muy bueno no especializarse en nada, así, cada vez que 7/Tenga la absoluta seguridad que los trabajos en la construcción llegan
siempre por relaciones y recomendaciones. 8/No genere herramientas de presentación de su estudio. Las tarjetas personales muy diseñadas, membrete, hojas, sobres, carpetas, y otras piezas gráficas que hacen la imagen corporativa de un estudio, son realmente un gasto. 9/Tampoco haga carpetas de presentación específicas para cada tipo de cliente. Un señor que tiene necesidad de remodelar su local comercial, siempre está dispuesto y tiene tiempo de sobra para ver las remodelaciones de baños y cocinas, el diseño de un mueble para un hall de un edificio, largas listas de títulos de proyectos que jamás se construyeron, y por sobre todo, algunos impresionantes dibujos de su época universitaria. No se preocupe por mostrar el crecimiento en facturación de su estudio en los últimos cuatro años, ni por mostrar cartas de satisfacción de clientes a los cuales se las haya solicitado al terminar una obra. 10/Cuando le soliciten una propuesta, no presente jamás un memo contando
cuáles son los servicios que ofrece, cómo va a realizar el trabajo,
cuánto tiempo va a demorar en ello, quiénes lo van a ayudar,
cómo se va a relacionar con el cliente en forma periódica, ni
cuánto y de qué manera le va a cobrar. Espere tranquilo que ese señor va a volver a contactarlo para darle el trabajo. Ponga todas sus esperanzas y su economía pendiente de ello.
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